Hábleme un poco de usted, nacimiento, niñez, vida cofrade…
Cuando yo nací mis padres vivían en la Barriada de la Paz;con seis años nos fuimos a vivir a la calle Consolación. Pienso que me he criado en el epicentro de la vida cofrade de nuestro pueblo, porque las Hermandades de la Misericordia, de Jesús, la Esperanza, así como el asilo los tenía siempre a la mano. Recuerdo que cuando veía las puertas abiertas de las iglesia y de los cuartos de los pasos me colaba como si parte de mi casa fueran.
Tuve la suerte que mis padres, desde el día en que nací, me apuntaron a la Hermandad de la Esperanza y por aquella puerta corredera de metal me colaba cada vez que la veía abierta. Pertenecí a una generación de niños que nuestros juegos eran ayudar al montajes de los pasos cuando llegaba la cuaresma. Eran otros tiempos, aquellos cuando estaba Enriquillo preparando la enea. Todos aquellos recuerdos los tengo muy grabado y quiero pensar que era nuestro patio de juegos.
Los niños que allí habíamos cuando llegaba la época de la cuaresma, que vivíamos tan intensamente, estábamos todos los días allí y cuando no estábamos en un sitio, estábamos en otro. Esos fueron mis inicios como cofrade. Yo también he sido de hacer pasitos de pequeño.
No se me olvida que todos los allí presentes siempre estábamos deseando de que pusieran la rampa en la parroquia para jugar en ella. Son momentos entrañables que los recuerdo con mucho cariño. Recuerdo que hasta nos sentíamos afortunados porque nos mandaban a la ferretería de Revilla por puntillas o lo que fuera.
También, en aquellos años, nos sentíamos afortunados por coger la imagen de Jesús Nazareno para subirlo a su paso, cuando no había tanta gente para trasladar a las imágenes. Incluso muchas veces me crucé con el cirineo. Todo aquello nos imponía.
Como antes he dicho, me considero afortunado porque he vivido mi infancia en el epicentro del mundo cofrade de Arahal y eso se nota.
Los abuelitos del asilo eran nuestros vecinos, jugábamos a menudo en aquél patio donde he pasado muchos ratos bueno y tengo muchos recuerdos entrañables.
Ya de mayor me hice hermano de la Hermandad del Gran Poder de Sevilla.
¿Qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza cuando le propusieron tal responsabilidad?
Ha sido todo muy casual y de la manera más inesperada. En años anteriores ya me lo habían propuesto varias veces, pero no me encontraba con ese espíritu para dar el pregón. Pero fue todo a raíz de José Antonio Martínez, el pregonero del pasado año, cuando me llamó para comentarme que lo habían propuesto para ser el pregonero de la Semana Santa de Arahal 2017. A los pocos día de recibir aquella llamada ya me estaba diciendo que quería que yo fuera su presentador, por la gran amistad que atesoramos entre los dos.
Fue entonces, a partir de aquél momento, cuando empecé a sopesar que iba a presentar a un buen amigo y de camino creí que ya sería mi momento para ser pregonero.
Recuerdo que el año pasado en su presentación me sentí un poco tenso, pensando que si iba estar a la altura. Además que el teatro impone bastante.
Pienso que el tiempo va jugando con nosotros y nos pone a cada uno en nuestro sitio.




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