Cofrades de Arahal.
Rocío Sáez Millán, un nombre que a partir de ahora asociaremos como la autora
del Cartel del 50 Aniversario de la Agrupación Musical Santa María Magdalena.
D. Emilio José Balbuena Arriola ha tenido el placer de entrevistarla días antes
que se presente oficialmente su obra, el próximo viernes 10 de Enero, a las
20:30H, en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Arahal.
¿Podría hablarnos de su trayectoria profesional de forma resumida?
Me licencié en el año 2005, desde entonces he tenido la suerte de que todos
estos años he tenido trabajo, en más menos medida, y eso contando con que el
comienzo de carrera y el inicio de la crisis económica se me han solapado como
problemas adyacentes a la hora de
encontrar trabajo, y digo suerte porque muchos de los compañeros de mi promoción
tuvieron que dejar apartada su carrera para dedicarse a otra cosa.
Mi primera gran oportunidad me llegó con la imagen titular de la Virgen de la
Cabeza de la iglesia de San Juan de la Palma de Sevilla, pero antes de eso,
estuve trabajando en Jaén en cuadros monumentales, y antes, incluso cuando aún
no había finalizado la carrera, restaurando para la Hermandad de la Macarena
cuando Juan Ruiz era Hermano Mayor. La siguiente titular que pude restaurar fue
la Santa María Magdalena de la Hermandad de la
Hiniesta de Sevilla, y seguidamente las cartelas de la Hermandad de las Siete Palabras.
Además de eso he tenido la suerte de que tanto en mi propia hermandad de
Montserrat, como en la hermandad de los Negritos, han confiado en mí para muchos
de los trabajos de restauración y artísticos que han venido desarrollando a lo
largo de estos años, entre otros los ángeles lampadarios y el San Isaías en el
caso de Montserrat, y la colección de copias de cuadros del
arzobispado, carteles y restauraciones de pequeña envergadura para la de los Negritos.
Pero si contamos con la faceta pictórica, reconozco que no he hecho nunca una
exposición, ni he concursado con obras mías. Siempre he pintado por encargo, y
he pintado mucho, sobre todo para particulares, en el caso de las hermandades
he trabajado para la O, la Macarena, y los Negritos; y últimamente para la
Hermandad de la Estrella y el Consejo de Cofradías.
Como
profesional de la restauración y conservación, ¿cómo ve el panorama actual en
este campo?
El panorama actual en restauración es crudo, hay pocas obras a las que se
pueden verdaderamente acceder, por toda la controversia administrativa,
legislativa y económica que
suele acompañarle, y eso reduce el trabajo a los particulares y semiprivados.
Siempre digo que hoy en día si no hay dinero para comprarse un piso; no hay para
poner un cuadro en sus paredes, ni menos para arreglar la imagencita de la abuela,
porque después de tanto tiempo, siempre se puede esperar un poco más para
arreglarlo. Todo el sector artístico se ve afectado más que otro por esta penuria
económica porque no somos una necesidad.
Es inevitable ser negativa al respecto en cuanto la competencia suele ser a
veces tan desleal. Sería lógico que los organismos públicos buscaran la
realización de grandes obras y
proyectos, que dieran trabajo a los restauradores más o menos cualificados, estos
aprendieran y evolucionaran, y algunos terminaran especializándose en los diversos
casos que se pueden dar. El resultado actual es que el particular no restaura,
los organismos públicos hacen poco, y entes semiprivados como las hermandades
son el punto de mira de todos.
¿Cuáles
son sus trabajos más inmediatos?
Estoy con la finalización de los Santos Juanes para la hermandad de Montserrat,
obras de Pedro Nieto y Juan de Mesa. También a punto de entregar un crucificado
portante anónimo, muy antiguo para la hermandad de los Negritos e igualmente la
entrega de los tres últimos
cuadros de la colección que me encargó esta misma hermandad de copias del arzobispado.
¿Hay suficientes restauradores cualificados para el patrimonio tan
grande que existe en nuestra ciudad?
Hay muy buenos profesionales en Sevilla y en España, salen siempre gente bien
preparada, como salen gente sin capacidad de iniciativa. El problema no está en
el número de gente, si no en la cantidad de trabajo que sale. Si sale poco y de
poca envergadura, los que tienen iniciativa cogerán algo, y los que no
terminarán cambiando de profesión.
Seguramente se perderán profesionales muy buenos porque no han sabido venderse bien,
al igual que se colaran como mesías otros que saben bien vender su producto y
no son tan buenos o resolutivos.
¿Es muy diferente el tratamiento de conservación de obras de arte
expuestas al culto que las que están en espacios museísticos?
Son casos totalmente opuestos. Por decir un ejemplo grosso modo, mientras que
en un caso se conservaría la imagen sin dedos y sin policromía porque es así
como nos ha llegado a nuestros
días, en el otro sería inconcebible ver a una imagen sin un brazo o un dedo o
sin pintura en la cara, porque los fieles no podrían soportar ver a su imagen
así.
En
el panorama de la cartelería hemos visto gran cantidad de formas de expresar,
pero ¿se consigue siempre el fin para el que se hacen los carteles?
Hoy en día se busca un cuadro bonito, y el cartel y el cuadro no siguen las
mismas leyes. El cartel siempre tiene que llamarte la atención, se debe de
procurar que estando de paso o
llegando a un sitio, lo que hay en el cartel debe de hacerte girar la cabeza para
querer acercarte a verlo. Eso se consigue mediante el color, el tema, la expresión,
y la controversia entre otros. Un cartel como cuadro puede ser malo o regular,
pero en formato papel y colgado en la calle, puede ser maravilloso siempre y
cuando llame la atención. Hoy en día menos en algunos casos, tan solo se
pretende hacer un retrato o un paisaje bonito como cartel, y eso solo cubre la
necesidad de divulgativa y no la de atención.
¿Qué ha supuesto para usted ser la cartelista del cincuentenario de la
A.M. Santa María Magdalena de Arahal?
Un reto, no se han hecho casi ningún cartel pictórico a cerca de una banda
antes, al menos claro está que yo sepa, siempre han sido montajes digitales, o
dibujos de un instrumento y pentagramas. Se requería una serie de factores,
como que no se pusiera ninguna imagen en concreto, o que estuviera el logo del
cincuentenario… todo eso se le une el trato que inspira
los integrantes de esta asociación musical, amigables y de confianza, que han hecho
que el estar a la altura sea todo un reto.
Unas
últimas palabras de despedida para esta entrevista
En mi despedida dar las gracias a la AM Santa María Magdalena, por la confianza
depositada en mí, por querer que sea yo la que diera forma a este cartel, en el
que espero haber estado a la altura de las circunstancias, deseándoles que a
pesar del revés sufrido en el pasado año, tengan una celebración del
cincuentenario memorable, y que su éxito y continuidad sigan otros cincuenta
años más por lo menos.