martes, 4 de abril de 2017

Miguel Jiménez, un buen capataz


Fali Lobato. Hoy quiero contaros la historia de un capataz que llegó, se quedó y cuando vio conveniente se marchó sin hacer aspavientos y sin crear polémica ninguna.
Ese capataz es Miguel Jiménez Trigueros "Pichón". Dicen que para ser un buen capataz hay que saber primero ser un buen costalero. El sabe bien lo que es soportar el peso de la trabajadera sobre su cerviz, espalda y riñones. El sabe bien de su costal, la morcilla, la faja, la alpargata o zapatilla. El sabe bien lo que es "hacerse la ropa"...
Más tarde cogió el martillo con su peculiar modestia y empezó a mandar a los de abajo. Mandaba de una forma muy particular, (siempre hay gente que censuran y juzgan sin razón). Animaba a los suyos y lo hacía de corazón, sin ánimo de lucirse. Daba fuerzas a los suyos y los piropeaba al mismo tiempo que miraba el rostro de su Virgen. Se sentía uno más con su cuadrilla. Ahora siento nostalgia porque mi hijo no ha tenido la suerte de ver a su tío tocar el martillo y capitanear su cuadrilla con mimo y elegancia.
¡Va por ti Miguel!, aunque esté feo alabar a un miembro de mi familia, hay que reconocer que eres un gran capataz a pesar de que ahora no toques el martillo cada madrugada del Viernes Santo. Sin embargo tu Virgen de los Dolores, te tiene bajo su amparo y te quiere. Los que te conocimos en esa faceta te recordamos con cariño y añoramos "tus formas".
Yo ya me he encargado de contarle a mi hijo,  una y otra vez, las chicotás que dabas con los tuyos.
Foto: Fali Lobato Arahal
Fuente: El Blog de Fali Arahal


¡Ay, hermanos costaleros!
¡Qué bien la lleváis! ¡Qué finura!
Mecedla con suavidad.
Así, con poquita cintura.
Que quieren las bambalinas,
apagar su hermosura.
Y lo entreabierto de su boca,
nos da vida, esperanza y dulzura.
Y los ángeles en tropa,
se bañan en lágrimas de agua pura.
¡Ay, hermanos costaleros!
¡Cuánto os envidio!
Que lleváis a la Madre de Dios,
a la madre del Nazareno,
Luz de la Madrugada,
Madre del Divino Verbo,
Estrella de la Mañana,
Soberana Flor de las Flores,
Refugio de Pecadores.
¡Ay, hermanos costaleros,
que lleváis ni más ni menos,
a la Virgen de los Dolores!
Poesía extraída de la XV Exaltación de la Semana Santa de Arahal
David Lobato Arahal 

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