domingo, 29 de mayo de 2016

Aromas de Montemayor por Francisco Fernández

Fco. Fernández. Dicen que cuando la Madre de Dios está físicamente entre nosotros hay un aroma especial, un algo diferente en el ambiente que sin duda alguna esto se percibe en la salida procesional de nuestra querida Virgen de Montemayor, por las calles de este bendito pueblo llamado Arahal.
¿A qué huele Arahal en esos momentos?
Pues voy a intentar describirlo en estas torpes líneas, dejándome llevar por lo que me dice mi corazón y mi devoción hacia mi  Chiquitita. Huele a rosas recién cortadas, a clavel y clavelina; huele a incienso y a cera que van iluminando la gloria, huele a tulipán, a nardo, a buganvilla, a espigas de trigo, a junco y romero. Huele a eucalipto, pino y Jara, a costal, faja y trabajadera. Huele a gente buena y noble que la vitorean por las calles, huele a excelencia musical en tus niñas de la Victoria, huele a bordado de Simpecado, a oraciones y a lágrimas de corazones emocionados. Huele a mujeres de mantilla con aromas de gloria, a Moguer, a romeros a caballo, a jazmín y a gladiolo, a balcones engalanados y patios impregnados con las flores nuevas de la primavera.
En Arahal se perciben aromas inconfundibles de auténticos templos de fe, Santo Cristo; San Roque y Veracruz, se percibe aroma de Misericordia, Angustias y Dolores, y huele a vainilla, canela y clavo, y aroma de querubines acompañando a la procesión, olores a naranja y  a limón, olores de gloria. Huele a Arahal y por supuesto a Montemayor. ¡¡VIVA LA VIRGEN DE MONTEMAYOR!!
Foto: Andrés García

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